Desde las entrañas del Caribe colombiano nace una voz que canta la tierra, las memorias y el corazón de un pueblo. Soy Fernando Andrés García Atencia, compositor sinceano, y quiero invitarte a sumergirte en un viaje musical donde el porro, la gaita, el vallenato y la cumbia no solo suenan: cuentan historias.
Mi obra, disponible en plataformas como Spotify, es el resultado de más de tres décadas de creación inspirada en las tradiciones sonoras de Colombia. Cada canción que compongo lleva el pulso de mi región, la nostalgia de mi infancia, y la alegría de nuestras fiestas. He tenido el privilegio de ver mis letras y melodías interpretadas por artistas como Luis Vence, Paky Cotes, Fawell Solano, Rodolfo Carrasco, Omar Jiménez, Jorge Carlos Luna, Felipe Paternina, Carlos Santos, Ramiro Lora, entre muchos otros, así como por agrupaciones emblemáticas como la Banda Juvenil de Chochó, la Banda 8 de Septiembre de Sincé y la Banda San José de Toluviejo.
Este catálogo musical —que ya supera las 50 composiciones— es una apuesta por mantener vivas las raíces del folclor colombiano, sin miedo a dialogar con lo contemporáneo. En plataformas digitales encontrarás temas que recogen el espíritu de la sabana, grabado con músicos de mi tierra y disponible para el mundo.
Porros sabaneros que recuerdan las bandas de pueblo y las alboradas.
Vallenatos líricos y nostálgicos que abrazan historias de amor y resistencia.
Cumbias con identidad, pensadas para bailar y recordar.
Gaitas y aires de gaita, como homenaje a nuestros ancestros sonoros.
Mi recorrido como autor me ha llevado a escenarios como el Festival de la Leyenda Vallenata en Valledupar, Festival Nacional de Compositores de la Música Vallenata en San Juan del Cesar, Festival de la Cumbiamba en Cereté, el Festival Nacional de Gaitas de Ovejas y el Festival de la Algarroba en Galeras, entre otros, donde he sido reconocido por representar con orgullo la identidad cultural de la Región Caribe.
¿Por qué escuchar música independiente?
Porque en ella está la esencia de un país que canta desde los barrios, los corregimientos y las veredas. En mi obra escucharás no solo canciones: escucharás al pueblo.
Te invito a seguirme, compartir mis temas y ser parte de esta historia sonora.
¿Te animas a descubrir el Caribe desde otra perspectiva?
La marginación artística se refiere al fenómeno por el cual ciertos artistas o formas de arte son ignorados o no reciben el reconocimiento merecido dentro de la comunidad. Este fenómeno puede manifestarse de diversas formas, como cuando instituciones culturales optan por no exhibir o apoyar ciertos tipos de arte. También puede haber discriminación hacia los artistas basada en su ideología, género o religión. Además, la falta de recursos económicos limita a los artistas en el desarrollo de su obra, contribuyendo a una carencia de diversidad y a que determinadas expresiones artísticas no sean vistas ni valoradas como deberían.
El municipio de Sincé, tierra natal de quien escribe, es un enclave agrícola y ganadero donde siempre predomino un pensamiento tradicional y conservador. Históricamente, la polarización política y la defensa de valores tradicionales han generado divisiones y tensiones entre los residentes, manifestándose en diferencias de opinión y debates acalorados. Aunque en la actualidad Sincé se ha convertido en un emporio cultural de creciente importancia a nivel nacional, se observa que algunos artistas locales han sido excluidos y tratados de manera injusta debido a sus creencias e ideas.
Para ilustrar esta problemática, tomaré como ejemplo a tres artistas locales: Adolfo Mejía Navarro, Epifanio Montes Osorio y Rafael De la Ossa Atencia. Este artículo busca abordar esta situación para comprender cómo esta práctica perjudicial afecta a la comunidad y se puedan tomar medidas para detenerla. Los artistas florecen en las comunidades y no deberían ser minimizados ni, mucho menos, ocultados.
Adolfo Mejía Navarro: El cuasi olvido de un Genio
Adolfo Mejía Navarro, nacido el 5 de febrero de 1905 en San Luis de Sincé, y fallecido el 6 de julio de 1973 en Cartagena de Indias, es considerado uno de los grandes músicos y compositores en la historia musical de Colombia.
Desde temprana edad, Mejía mostró un profundo amor por la música, influenciado por su padre y otros músicos de su tierra natal. Su talento lo llevó a participar en diversas agrupaciones musicales, como la Estudiantina Revollo y la Jazz Band Lorduy Orchestra. A lo largo de su carrera, Mejía compuso una amplia variedad de obras, incluyendo piezas para orquesta sinfónica, coro, piano, guitarra y orquesta de cámara. Entre sus composiciones más destacadas se encuentran «Pequeña Suite», «Improvisación», y «Cartagena». Su legado musical es recordado por su habilidad para fusionar estilos y su pasión por la composición.
Mejía Navarro es el más grande músico que ha dado la tierra sinceana. Fue un hombre cosmopolita y de mente abierta que, según Evaristo Acosta Huertas, superó los estrechos límites de su pueblo de esencia parroquial. Podría inferirse que su prestigio musical de talla mundial le valió el rechazo de quienes se aferraban a tradiciones arraigadas y a una visión limitada del mundo. Lamentablemente, esto de alguna manera influyó en el imaginario del pueblo, y aún hoy algunos miembros de la comunidad, movidos por cierta ignorancia, se atreven a negar su origen sinceano.
A pesar de que algunas autoridades locales en el pasado han buscado resaltar la figura de Mejía a través de diferentes eventos conmemorativos, lo que se observa es que la dirigencia en su totalidad y los mismos habitantes del municipio no han dimensionado su grandeza. Actualmente, un busto en su homenaje fue trasladado del Parque Central del municipio, donde tenía un sitio acorde a su estatus de figura ilustre internacional, a un recinto importante pero cerrado, donde menos personas pueden conocer su trascendencia como artista. Para muchas personas, entre las que me incluyo, el lugar indicado donde debe estar es el lugar donde inicialmente estuvo. Los conocedores de la trascendencia de esta figura del municipio seguimos preguntándonos si, para la ubicación del busto, se tuvieron en cuenta criterios como la relevancia cultural, la visibilidad y accesibilidad, el simbolismo y el mensaje a la comunidad, así como el impacto estético y ambiental. De no ser así, esta decisión raya más en un capricho personal de quien lo autorizó, y no en un interés fundamentado en preservar el patrimonio inmaterial del municipio.
Epifanio Montes Osorio: El Maestro Ignorado
Epifanio Montes Osorio, nacido en San Luis de Sincé (Sucre) en 1919 y fallecido el 14 de junio de 2014 en su terruño natal, mostró desde niño un profundo interés por la música. En 1940 se unió a la Banda 8 de Septiembre de San Luis de Sincé, y posteriormente estudió en la Escuela de Bellas Artes de Barranquilla y en el Conservatorio Nacional de Música en Bogotá. Trabajó como clarinetista en varias orquestas y, entre 1971 y 1988, se dedicó a formar músicos con el apoyo del Ministerio de Educación Nacional. Entre 1978 y 1983, viajó por el mundo con el Ballet Nacional de la bailarina y coreógrafa Sonia Osorio. Montes fue también un prolífico compositor de porros, fandangos, boleros, sones, cumbias y pasillos, con un repertorio de más de setenta temas. Entre sus composiciones grabadas destacan los fandangos Papa Noel, Con Sopita, El Colibrí; los porros Tierra Querida, Andando, El Sombrero y la Mochila, El Candidato, Diana, Ruinas y Leyendas, y La Tierra de José Gabrié; los boleros Dos Comas Invertida y Sincé; los sones No Es Bonita y Vida Fugaz; y la gaita El Muñecón.
Montes Osorio también sufrió, en cierta medida, la discriminación en su tierra debido a su pensamiento de izquierda. Como simpatizante de los ideales de la Revolución Cubana, se enfrentó a un entorno donde muchos temían al comunismo. Es probable que, por esta razón, cuando se jubiló, no se le facilitara la creación de una escuela de formación musical en el municipio, a pesar de su talento y la generosidad de brindar sus servicios profesionales para dejar su legado en las nuevas generaciones. En una conversación con el difunto Maestro, quien escribe conoció de su viva voz el desconsuelo que este hecho le producía.
Rafael De la Ossa Atencia: El Cantautor Invisibilizado
Rafael Agustín De la Ossa Atencia, es un cantautor sinceano nacido el 28 de febrero de 1939, al cual le han grabado entre otras agrupaciones la Banda 19 de marzo de Laguneta, la Banda Juvenil de Chochó, el desaparecido Calixto Ochoa y su conjunto, Gilberto Torres y su agrupación, el fallecido Miguel Durán (El Pollo Caucano), los Hermanos Tuiran, y William Torres. En la actualidad tiene un repertorio de aproximadamente 150 canciones de su autoría. Así mismo, ha realizado 15 producciones musicales donde es cantautor. Entre sus obras representativas se encuentran El Che, Cumbia Pa Gloria, Luchando bajo el sol, Playas de Coveñas, La Marimba.
De la Ossa no ha contado con la suerte de recibir el reconocimiento que merece en su tierra natal, a pesar de su larga trayectoria musical. Ni siquiera ha sido valorado como un importante referente cultural del municipio dentro del marco de las políticas culturales locales. Él es el compositor del porro El Che, una obra musical exitosa interpretada por la Banda 19 de marzo de Laguneta e inspirada en Ernesto «Che» Guevara, el médico argentino ligado al movimiento revolucionario cubano. Es probable que la polarización política que se generó en el continente americano en relación con los procesos revolucionarios en Cuba haya influido en la falta de reconocimiento hacia este artista. Según el propio De la Ossa Atencia, cuando compuso El Che y la obra fue grabada, llegó a adornar un radio que siempre llevaba consigo con una calcomanía del líder revolucionario, reflejando así su admiración por él.
Reflexión Final
Estos tres ejemplos ilustran cómo la discriminación y la marginación de algunos artistas en Sincé no solo tienen raíces políticas, sino que también reflejan una falta de valoración y respeto por el talento y la creatividad local. La política ha permeado todas las esferas de la sociedad, y esto se ha manifestado en la forma en que los artistas son tratados. La creación artística, en lugar de ser un espacio de encuentro y diálogo, se ha convertido en un escenario más de la polarización política que divide al país.
En el país aún se observa un fenómeno preocupante: los artistas que expresan o se asocian con ciertas corrientes ideológicas suelen enfrentar rechazo por parte de aquellos que simpatizan con la ideología opuesta. Esto se manifiesta en la forma en que sectores del público, influenciados por sus convicciones políticas, descalifican o incluso boicotean el trabajo de artistas que perciben como alineados con sus adversarios.
Es vital que los dirigentes y la comunidad en general reconozcan el poder trascendente del arte y fomenten la plena visibilización de todos los talentos locales, con el único interés de fortalecer la cultura municipal, regional y nacional. Es hora de detener la marginación artística y asegurarnos de que los artistas, independientemente de sus ideas o creencias, reciban el reconocimiento y apoyo que merecen.